Los Minnesota Timberwolves sacudieron el panorama de la NBA con uno de los movimientos más importantes de su verano al adquirir al base LaMelo Ball y al escolta Josh Green procedentes de los Charlotte Hornets, en una operación de cuatro equipos que también involucró a los Brooklyn Nets y Chicago Bulls.
El acuerdo representa una transformación importante para Minnesota, que decidió desprenderse de dos piezas fundamentales de su rotación reciente: Julius Randle y Naz Reid. Además, los Timberwolves enviaron a Charlotte una selección de primera ronda de 2033, tres selecciones futuras de segunda ronda y tres intercambios de primeras rondas futuras.
Como parte de la misma operación, Minnesota también recibió los derechos de Isaiah Evans, procedentes de Brooklyn, mientras que los Nets adquirieron a Randle y los derechos de Joshua Jefferson.
LaMelo Ball llega para cambiar la ofensiva
La gran noticia para Minnesota es la incorporación de LaMelo Ball, un jugador de 24 años que llega con la capacidad de convertirse en uno de los principales generadores ofensivos del equipo.
En seis temporadas con Charlotte, Ball ha disputado 303 partidos, 280 de ellos como titular, y registra promedios de 20.8 puntos, 5.7 rebotes y 7.3 asistencias por encuentro. Además, ha lanzado para un 36.5% desde la línea de tres puntos durante su carrera.
Ball viene de una temporada particularmente productiva. En 72 partidos, 69 como titular, promedió 20.1 puntos, 7.1 asistencias y 4.8 rebotes, con un 36.8% desde tres puntos.
Su combinación de anotación, manejo de balón y capacidad para crear oportunidades puede representar un cambio significativo para una ofensiva de Minnesota que ahora tendrá a un base con libertad para controlar el ritmo del partido.
La temporada pasada, Ball se convirtió en uno de solamente cuatro jugadores de la NBA —junto con Luka Dončić, James Harden y Jamal Murray— en promediar al menos 20 puntos, siete asistencias y tres triples anotados por partido.
Un All-Star con experiencia
Ball también llega con credenciales importantes. Fue elegido Novato del Año de la NBA en la temporada 2020-21 y posteriormente consiguió su primera selección al Juego de Estrellas en 2022.
Durante aquella temporada de novato, promedió 15.7 puntos, 5.9 rebotes, 6.1 asistencias y 1.6 robos por partido, convirtiéndose en apenas el duodécimo novato desde la temporada 1973-74 en alcanzar al menos 15 puntos, cinco rebotes, cinco asistencias y 1.5 robos por encuentro.
Ahora, con 24 años, Ball llega a Minnesota en una etapa de su carrera en la que los Timberwolves esperan que pueda recuperar y elevar su nivel como uno de los principales talentos ofensivos de la liga.
Josh Green aporta tiro exterior y defensa
Junto a Ball, Minnesota también adquiere a Josh Green, un jugador de 25 años que puede complementar al nuevo base de los Timberwolves.
Green ha disputado 349 partidos de temporada regular durante seis años en la NBA con Dallas y Charlotte. En su carrera ha promediado 6.3 puntos, 2.5 rebotes y 1.4 asistencias, pero destaca especialmente por su efectividad desde la larga distancia: 38.7% en triples.
Aunque sus números ofensivos son más modestos, Green aporta experiencia, versatilidad y conocimiento del juego de postemporada. Ha participado en 39 partidos de playoffs y formó parte del equipo de los Dallas Mavericks que llegó a las Finales de la NBA en 2024.
Además, tiene experiencia internacional con Australia. Green participó en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 y París 2024, y fue parte del histórico equipo australiano que consiguió la primera medalla olímpica de su historia en el baloncesto masculino.
La salida de Julius Randle
Para conseguir a Ball y completar la operación, Minnesota tuvo que despedirse de Julius Randle, quien llegó a los Timberwolves en octubre de 2024 procedente de los New York Knicks.
Randle disputó 148 partidos con Minnesota, todos como titular, y promedió 20.0 puntos, 6.9 rebotes y 4.9 asistencias.
Su salida representa una pérdida importante de producción ofensiva y presencia física, pero también abre espacio para una estructura ofensiva diferente.
Con Ball manejando más el balón, Minnesota puede buscar una ofensiva más dinámica y con mayor creación desde el perímetro.
El adiós de Naz Reid
Uno de los movimientos que más puede doler a los aficionados de Minnesota es la salida de Naz Reid.
Reid llegó a los Timberwolves como agente libre no seleccionado en el Draft de 2019 y terminó convirtiéndose en una de las historias de desarrollo más exitosas de la franquicia.
En siete temporadas con Minnesota disputó 483 partidos y promedió 11.9 puntos, 5.1 rebotes y 1.5 asistencias, con un 37.1% desde tres puntos.
Además, Reid hizo historia al convertirse en el primer jugador de los Timberwolves en ganar el premio al Sexto Hombre del Año de la NBA, reconocimiento que recibió durante la temporada 2023-24.
Su capacidad para abrir la cancha como jugador interior y lanzar desde tres puntos será difícil de reemplazar.
Minnesota también obtiene a Isaiah Evans
El acuerdo no se limita a los jugadores establecidos en la NBA.
Los Timberwolves también recibieron los derechos de Isaiah Evans, joven escolta de Duke que tuvo una destacada temporada 2025-26.
Evans disputó 38 partidos, todos como titular, y promedió 15.0 puntos, 3.2 rebotes y 1.3 asistencias, además de convertir el 36.1% de sus triples.
Su rendimiento aumentó durante el torneo de la ACC y el Torneo NCAA. En siete partidos entre ambos torneos promedió 17.6 puntos y fue seleccionado al Primer Equipo del Torneo ACC y al Equipo del Torneo Regional Este de la NCAA.
El 12 de marzo consiguió una de sus mejores actuaciones al registrar 32 puntos y siete triples frente a Florida State.
Para Minnesota, Evans representa una apuesta por el futuro y una posible pieza de desarrollo para los próximos años.
¿Qué significa el movimiento para Minnesota?
La operación cambia considerablemente la identidad de los Timberwolves.
La llegada de Ball le da a Minnesota un creador de juego de alto nivel capaz de generar su propio tiro y distribuir el balón. Su capacidad para lanzar desde tres puntos también puede ayudar a abrir espacios para las principales estrellas del equipo.
Green, por su parte, ofrece profundidad en el perímetro y experiencia defensiva y de playoffs, mientras que Evans agrega talento joven.
Pero el precio fue considerable.
Minnesota pierde a dos jugadores que fueron importantes durante las últimas temporadas y además entrega importantes activos futuros del Draft.
La gran pregunta será si Ball puede mantenerse saludable y jugar consistentemente al nivel que ha mostrado cuando está disponible. Si logra hacerlo, el movimiento podría elevar considerablemente el techo competitivo de los Timberwolves.
Una nueva etapa
Los Timberwolves están apostando por una ofensiva con mayor protagonismo del perímetro y por un jugador que puede convertirse en uno de los principales motores de su ataque.
LaMelo Ball llega a Minnesota con 24 años, experiencia All-Star y estadísticas que demuestran su capacidad para anotar y distribuir el balón.
La franquicia, sin embargo, deberá encontrar rápidamente el equilibrio entre el nuevo estilo ofensivo y la pérdida de jugadores como Randle y Reid.
Por ahora, el mensaje de Minnesota es claro: el equipo está dispuesto a tomar riesgos importantes para mantenerse como un contendiente en la Conferencia Oeste.
La llegada de Ball no solamente representa un nuevo jugador en el roster. Es una apuesta por cambiar la manera en que los Timberwolves generan su ofensiva y elevar sus aspiraciones de cara a las próximas temporadas.
Para Minnesota, comienza una nueva era.